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El Arrano Beltza y la primera ceca cristiana de Nájera

En la imagen se muestra la primera
moneda cristiana de la península,
lleva la efigie real
y el título Imperator en el anverso.

En el reverso, por primera vez en la historia, aparece en las monedas un topónimo tal y como se dice en vasco, dado que hasta entonces se utilizaron las formas latinas o celtas de estos topónimos. Aparece el topónimo Naiara (forma vasca para designar a Nájera, localidad riojana; en castellano antiguo se escribía Nagera proveniente del írabe Naxera), dado que como capital del reino, fue el lugar en el que se realizó la acuñación. También aparecen en el reverso el ´rbol de Sobrarbe y Nájera, así como la cruz cristiana sobre ambos árboles, simbolizando la cristiandad que imperaba en todo el reino (aunque la religión cristiana era la oficial, la mayor parte de la población de habla vasca seguía procesando culto a la antigua religión vasca).

El árbol, muy importante en las tradiciones vascas, servía en este caso como marcaje geográfico y aludía a la extensión del Reino de Pamplona-Nájera desde Sobrarbe (cuyo límite se encontraba en el Valle de Arán, extremo noroeste de Cataluña) hasta Naiara (La Rioja). Es interesante - y revela las relaciones exteriores que se anudan con Sancho el Mayor - el influjo ejercido por estas monedas en el tipo de las que fueron acuñadas por el monarca danés Knut el Grande, lo que da cuenta de la trascendencia que tuvo este rey en la política europea de la época, como barrera frente al Islam.

Claustro de Santa María la Real de Nájera (La Rioja, España). Sobre la moneda se puede observar el símbolo vascón medieval de los navarros, el Arrano Beltza (arráno béltsa; "el águila negra"), que fue utilizado en los estandartes navarros durante la dinastía ximena a la que pertenecía Sancho el Mayor; aunque, sin constancia de ello, también pudo ser utilizada por la anterior dinastía Íñiga. A partir del último rey de la dinastía ximena, Sancho el Fuerte, el Arrano Beltza será sustituido por la evolución de la estrella vascona de ocho puntas que dio lugar a las cadenas del escudo de Navarra. La principal diferencia respecto a otros símbolos similares radica en su postura, de carácter no agresivo, porque no mira al frente, sino que su cabeza está girada hacia un lateral, que no siempre es el mismo. Es un ave abierta, muestra todo lo que tiene. Extiende sus alas y también están abiertas sus garras en señal de no agresión.